Nuestro sufrimiento tiene también un lado positivo. En primer lugar, nuestra "suficiencia" se ve minimizada. Aprendemos a considerar el sufrimiento de los demás y se desarrolla nuestra compasión. A continuación, nos volvemos más prudentes, con el fin de no acumular causas de tormento.     [El Pequeño Libro de Sabiduría del Dalai Lama]